La ITV mira más de 70 puntos: frenos, luces, suspensión, dirección, neumáticos, emisiones, carrocería y documentación. Nuestra pre-ITV replica ese mismo protocolo, con equipo equivalente al de la estación, y la resolvemos en menos de una hora.

Hacerla antes tiene una ventaja sencilla: si algo falla, lo arreglas con calma en vez de con el plazo de reparación corriendo. Aquí va lo que revisamos, los fallos que más se repiten y cuánto te puede ahorrar frente a repetir la inspección.

Los más de 70 puntos que mira la ITV

La inspección oficial sigue un protocolo fijo. En frenos, mide en banco de rodillos la eficacia del freno de servicio, el de mano y el de emergencia. En dirección y suspensión comprueba holguras, rótulas, amortiguadores, muelles y silentblocks con el coche en el banco correspondiente. En luces, revisa funcionamiento y reglaje de faros delanteros, traseros, de freno, posición, antiniebla y marcha atrás.

Los neumáticos se miden con calibre: el mínimo legal de dibujo son 1,6 mm, y también se mira el estado del flanco y la presión. En emisiones, gasolina y diésel se tratan distinto — a los de gasolina se les analizan los gases del escape (CO, HC, NOx); a los diésel, la opacidad de humos. Y luego está todo lo demás: carrocería sin aristas cortantes, parabrisas y espejos en condiciones, claxon, cinturones, airbags, número de bastidor y que la documentación cuadre con el coche.

Cualquier fallo en estos puntos puede bastar para un desfavorable grave o muy grave. No hay ninguno que se pueda saltar.

Qué incluye nuestra pre-ITV

En menos de una hora hacemos el mismo recorrido que la estación, con equipo equivalente:

  • Frenos en banco de frenómetro
  • Suspensión, revisión visual y dinámica
  • Luces, con reglaje si hace falta
  • Dibujo y estado de los neumáticos
  • Emisiones (gases o humos, según el motor)
  • Bajos del coche: escape, frenos, suspensión inferior
  • Habitáculo: cinturones, espejos, cristales, testigos
  • Niveles de freno, dirección y refrigerante

Al terminar te damos un informe con el estado de cada punto. Si hay algo que corregir, te lo explicamos sin tecnicismos y, si quieres, lo arreglamos ahí mismo antes de que vayas a la ITV.

Lo que más pillamos, y por qué compensa hacerla

Después de años haciendo esto, hay una lista corta de fallos que se repite mucho más que el resto. Los neumáticos con dibujo justo o con grietas en el flanco encabezan la lista, sobre todo en coches de más de cinco años a los que no se les toca una rueda desde el último cambio. Las luces mal orientadas o fundidas van justo detrás — la bombilla de posición trasera es la gran olvidada, nadie la mira hasta que falla. Los frenos también dan sorpresas: pastillas al límite o discos con óxido superficial que en banco se lee peor de lo que es en realidad. Y en emisiones, un catalizador cascado o una sonda lambda defectuosa salen caros si te pillan el mismo día, porque no hay margen para pedir la pieza con calma.

Haz la cuenta: la pre-ITV tiene un coste fijo, lo sabes antes de venir. Suspender, en cambio, suma la tasa de la revisión parcial, la reparación hecha con prisa, el tiempo de pedir otra cita y, si te despistas con el plazo, hasta una multa. Lo vemos así: es un seguro barato para no perder una mañana entera y volver a pasar por caja.

Una pre-ITV honesta dice tanto lo que está bien como lo que hay que tocar, y eso es lo que buscamos en YaCar Motor. Si prefieres reservar hora en vez de venir directo, llámanos al 614 37 89 16.