Suspender la ITV, o directamente dejarla caducar, tiene un coste doble: la sanción económica y el tiempo perdido. Circular con la ITV caducada es una infracción, y la sanción sube según la gravedad del defecto; un desfavorable muy grave, además, te deja el coche inmovilizado.
Y si tienes un accidente con la ITV caducada, complicas mucho la reclamación de los daños. Vamos con los tres tipos de fallo, el plazo para reparar y cómo evitar llegar a este punto.
Leve, grave y muy grave: tres niveles distintos
Cuando la ITV encuentra un defecto, lo clasifica según la gravedad. Un defecto leve deja pasar el coche, pero queda anotado en el informe y hay que corregirlo antes de la próxima inspección — cosas como un limpiaparabrisas con holgura o una grieta pequeña en zona secundaria del neumático.
Un defecto grave impide aprobar. El coche puede circular, pero solo para ir al taller a repararlo, y tienes un plazo para volver a una inspección parcial con tarifa reducida. Pastillas al límite, neumático con poco dibujo o una luz de freno fundida son ejemplos típicos.
Un defecto muy grave deja el coche en tierra: no puede circular hasta reparar, y si lo haces igualmente te expones a la sanción y complicas cualquier reclamación al seguro en caso de accidente. Frenos sin eficacia mínima, fuga de combustible o dirección con juego excesivo entran en esta categoría.
Lo que arriesgas si no la pasas
El Reglamento de Vehículos y la Ley de Tráfico son claros: circular con la ITV caducada, o con un resultado desfavorable, es una infracción sancionable, y el importe sube con la gravedad del defecto. Un desfavorable muy grave añade, encima, la inmovilización inmediata del coche.
Y si el coche con la ITV caducada se ve involucrado en un accidente, complicas mucho la reclamación de los daños al seguro, porque circular así incumple una condición básica para tener el coche en regla. Estas sanciones, además, son de las más difíciles de recurrir: el incumplimiento se comprueba con un vistazo a la ficha del coche.
El plazo para reparar y volver
Con un desfavorable grave, tienes un plazo desde la inspección para reparar y volver. Durante ese tiempo puedes circular, con precaución, para llevar el coche al taller. La revisión de vuelta se considera parcial, así que solo se comprueban los puntos que fallaron, no toda la inspección, y se paga una tarifa reducida.
Si se pasa ese plazo sin arreglarlo, la ITV pasa a considerarse caducada a todos los efectos, y en la siguiente visita tocará pagar la inspección completa otra vez. Con un defecto muy grave no hay ese margen: el coche no circula hasta que esté reparado, y la reinspección tiene que ser completa.
Cómo no llegar a este punto
Lo que más vemos es que el suspenso no coge por sorpresa a nadie que se haya parado a mirar el coche antes. Una pre-ITV en condiciones replica el protocolo oficial y detecta el fallo con tiempo de sobra para arreglarlo sin agobios. El mantenimiento al día también ayuda más de lo que parece: aceite, frenos y neumáticos en buen estado eliminan de un plumazo buena parte de los motivos de suspenso.
Y hay comprobaciones que no cuestan nada: mira las luces (todas, incluida la de matrícula), los niveles, la presión de los neumáticos y el estado del parabrisas antes de ir. Son de las cosas más tontas de arreglar y de las que más suspensos provocan.
Una ITV caducada sale cara de las dos maneras: en la multa y en el seguro si hay mala suerte. Antes de que se te pase el plazo, tráenos el coche a YaCar Motor y hacemos la pre-ITV con calma, no con la fecha límite encima.