Lo normal es recargar el aire acondicionado cada 2-3 años. El circuito pierde entre un 10% y un 15% del gas cada año solo por las juntas y las mangueras, sin que haya ninguna avería de por medio. Cuando el nivel baja, el aire sale templado en vez de frío y el compresor empieza a forzar, que es justo como se cargan las averías más caras.

La recarga sale más cara en los coches fabricados a partir de 2017, porque montan R1234yf en lugar del R134a de siempre y ese gas vale bastante más. Aquí tienes cuándo toca, la diferencia entre los dos gases y las señales de que tu aire ya no da lo que daba.

¿Cada cuánto hay que recargar?

La recomendación general de fabricantes y talleres es recargar cada 2 años, un intervalo pensado para compensar la pérdida natural de gas por mangueras, juntas y conexiones, sin que exista ninguna avería. Pero hay casos en los que conviene adelantarlo: si el sistema tiene más de 5 años y nunca se ha tocado, si el coche vive en un clima que aprieta de verdad (el calor acelera la fuga), o si se ha reparado hace poco algún componente del circuito, como el condensador, el compresor o las mangueras.

Si lo que hay es una fuga activa, recargar sin más no arregla nada: el gas se va a volver a ir. Por eso siempre hacemos primero un diagnóstico con máquina de reciclado, para saber cuánto gas queda de verdad y si hace falta buscar y sellar una fuga antes de recargar.

Cómo se nota que le falta gas

El síntoma más claro es que el aire frío deja de ser tan frío: si la diferencia entre la temperatura exterior y la del habitáculo baja de 8-10°C, algo falla. El compresor también da pistas: si se activa y desactiva todo el rato, el sistema de protección está detectando baja presión y lo desconecta para que no se dañe; y si directamente no llega a arrancar, es que el presostato de baja presión se lo impide.

Manchas de aceite o humedad cerca de las conexiones son señal de una fuga activa, porque el refrigerante sale mezclado con el aceite del compresor. Y en pleno agosto, con más de 35°C fuera, un sistema con gas bajo simplemente no da abasto para mantener el coche fresco, por mucho que el ventilador esté a tope.

R134a y R1234yf no son lo mismo

El R134a fue el refrigerante estándar durante décadas, y sigue siendo el que llevan los coches fabricados antes de 2017-2018. Tiene un potencial de calentamiento global de 1.430, así que la normativa europea lo dejó fuera de los coches nuevos a partir de 2017. Su sustituto, el R1234yf, tiene un GWP de solo 4 (mucho más limpio), pero sale entre tres y cinco veces más caro.

El tipo de gas que lleva tu coche está en una etiqueta bajo el capó, cerca del compresor. No se pueden mezclar ni sustituir por uno no homologado: además de ser ineficaz, puede dañar los componentes del circuito y dejarte sin garantía.

El filtro y el evaporador también cuentan

La recarga es solo una parte. El filtro de habitáculo, de polen o de carbono activo, conviene cambiarlo cada año o cada 15.000-20.000 km: cuando se obstruye, reduce el caudal de aire y encima huele mal. El evaporador acumula bacterias y hongos con el tiempo, y son los responsables de ese olor desagradable cuando enciendes el AC tras meses sin usarlo; una limpieza con bactericida lo soluciona.

El compresor, y por qué conviene usar el AC en invierno

El compresor es la pieza más cara del sistema, así que vale la pena revisar cada año su correa de accionamiento: si se rompe, se lo puede llevar por delante. Y aunque suene raro, activar el aire acondicionado unos minutos por semana en invierno ayuda a lubricar las juntas del compresor y evita que se resequen.

No esperes a que el AC falle en pleno agosto. Una recarga cada dos años y cuidar el filtro y el evaporador mantienen el sistema funcionando de verdad. En YaCar Motor trabajamos con equipo homologado para R134a y R1234yf; llámanos al 614 37 89 16 antes de que llegue el calor.